El Arcángel Rafael, santo patrono de los viajeros

El poeta Longfellow describe al Arcángel Rafael en La leyenda dorada como el Ángel del Sol. Rafael a menudo es retratado en obras de arte con sandalias y sosteniendo un bastón de peregrino.

La fiesta del Arcángel Rafael es el 24 de octubre.

La evidencia de la adoración del Arcángel Rafael es poco frecuente antes del siglo XVI. Pero en el siglo XVII, se le consagran misas en la Iglesia. Él es conocido como el jefe de los ángeles custodios y patrono de los viajeros. Esto se deriva de su papel en el libro de Tobit.

El libro de Tobit está incluido en la Biblia católica, pero también se encuentra en los libros apócrifos en las tradiciones judía y protestante. Los eruditos creen que Tobit fue escrito en el siglo III a.C para alentar a los israelitas durante su exilio. Este fue un período en el judaísmo en el que aumentó la veneración a los ángeles.

En el libro de Tobit, Dios envía al Arcángel Rafael para que alivie el sufrimiento de una piadosa familia israelita que vivía en el exilio. A Elizabeth Clare Prophet le gustó la pintura del siglo XV, Tobías y los Ángeles, de Botticini, que colocó en la portada del librito de los Ángeles del folleto de la ciencia del Palabra hablada

Pon tu mano en la mano de un ángel

“Lo que me resulta pintoresco es que estos ángeles que caminan y hablan en el camino con Tobías están tan despreocupados como las personas que caminan por la calle en Chicago. “Aquí está Tobías sosteniendo la mano del Arcángel Rafael, no es intimidado en lo más mínimo por estar caminando con un ángel. Y está el Arcángel Gabriel, a la izquierda de Tobías, y el Arcángel Miguel a la derecha. Y todos están felices yendo por el camino, pasándola bien.

“Decidí que esa sería la mejor imagen que te daría de los ángeles para que también pudieras estar bastante seguro con los ángeles y reconocer que siempre han estado contigo. “Así que si puedes relajarte y sentir que puedes darle la mano a un ángel y caminar con él por la calle y contarle todos tus problemas y abrirle tu corazón, esto me hará muy feliz porque es exactamente lo que Dios quiere.” – Elizabeth Clare Prophet

Elizabeth Clare Prophet parafraseó la historia de Tobías y el Arcángel Rafael del libro de Tobit, una historia del joven Tobías y su padre invidente, Tobit.

Tobit envío a Tobías a una ciudad lejana para recuperar un depósito de dinero. Rafael, disfrazado de experto viajero, se ofreció como guía. Acompañados del perro de Tobías, partieron juntos de viaje.

Al parar la primera noche, cuando Tobías fue al río a lavarse, fue atacado por un pez. Rafael le dijo que agarrase el pez y le quitase la hiel, el corazón y el hígado. Tobías llevó todo eso con él durante el resto de viaje de 325 millas hasta la capital de Media, al este de Asiria.

Imagina esto, durante el camino, Rafael le contó que un familiar cercano, Sara, a quien iba a conocer en la ciudad, sería su novia. Tobías, no obstante, protestó porque los siete anteriores maridos de Sara habían fallecido en la noche de bodas ¡a manos del demonio Asmodeo! Pero Rafael le dio a Tobías una fórmula, prometiéndole que esta iba a exorcizar al demonio de Sara.

“Cuando entres en la cámara nupcial, dijo Rafael, tomas el corazón del pez y parte del hígado y lo pones sobre las brasas de los perfumes. Se difundirá el aroma y cuando el demonio huela, huirá y nunca aparecerá cerca de la muchacha.”

El valiente Tobías se casó con Sara, entró en la cámara nupcial llevando el corazón y el hígado del pescado y siguió las instrucciones de Rafael. Mientras tanto, el padre de Sara cavó una tumba para su yerno. Pero, tal como el ángel profetizo, el hedor del pescado hizo huir al demonio hacia Egipto. Rafael le dio alcance, lo ató y lo encadenó.

Los padres de Sara, regocijados porque había sobrevivido a la maldición de la familia, dieron a la nueva pareja la mitad de sus pertenencias y le brindaron una gran fiesta de celebración para el matrimonio. En el transcurso de dicha celebración, Tobías envío a Rafael a recuperar el dinero de Tobit. Tras catorce días de festejo, los recién casados y Rafael partieron hacia la casa de Tobit. En el camino, Rafael sugirió que Tobías y él se adelantaran para tranquilizar a sus padres, quienes estaban preocupados de que algo malo le hubiese ocurrido. Rafael le prometió a Tobías que su padre recuperaría la vista.

Rafael le indicó “que pusiera la hiel del pez sobre los ojos de su padre: “El remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamas de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz.”

Tan pronto como llegó a casa, Tobías aplicó la hiel del pez sobre los ojos de su padre. Se le cayeron las escamas y éste exclamó:” Ahora te veo, hijo, luz de mis ojos”. En muestra de gratitud, Tobías le ofreció la mitad de sus nuevas posesiones a Rafael. Este las rechazó y anunció a Tobías y a su padre:

“Fui enviado a probar tu fe, y al mismo tiempo Dios me envió a curarte a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles, que están siempre presentes y tienen entrada a la gloria del Señor. Bendigan a Dios por siempre.

“Si he estado con vosotros, no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A Él debéis bendecir todos los días, a Él debéis cantar. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo cuanto os ha sucedido.”

Elizabeth Clare Prophet bromeó, la moraleja de la historia es: ¡No te vayas de viaje sin llevar contigo a Rafael!

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