Permitid que Dios libere el amor perfecto a través de vosotros

Este extracto sobre la llama del amor de Lanello es del dictado del día de la ascensión de 1981, publicada en las Perlas de Sabiduría de 1981, vol. 24 no. 55

Permitid que Dios libere el amor perfecto a través de vosotros

¿Podéis sentir los rayos cósmicos de las estrellas? ¿Podéis sentir la vibración de Sirio? Podéis hacerlo.

Yo digo, podéis hacerlo si queréis, pero el amor debe purificaros de la aspereza, de la crueldad en la Palabra hablada. El amor debe purgaros de esos receptores que aún escuchan a los demonios de la noche y su vanidad y sus palabras profanas. El amor debe purgaros y silenciaros de toda disonancia en vuestra conciencia. El amor que brilla como un fuego, ¿para qué? ¡Por Dios, Dios, Dios! Amor que es fuego para el amigo y el prójimo y para el niño que no se ve.

¿Quién es el niño que no se ve?

¿Quién es el niño que no se ve? ¿Es el niño en el vientre de la Virgen Cósmica? Es el niño de vuestro propio corazón. El niño invisible es el que está profanado sobre la Tierra. Por lo tanto, que aparezca el niño. Que el niño aparezca dentro de vosotros como amor perfecto.

Podéis saber todas las cosas. Dios nunca le ha negado a ninguno de sus hijos su perfecta sabiduría y su amor perfecto. Podéis aspirar a convertiros en sabios sobre la Tierra, maestros de sabiduría, pero solo por amor.

¡Liberadme de la fragilidad de aquellos que memorizan la Palabra sin el corazón de la devoción! Liberadme, entonces, de aquellos que llevan el amor del océano de Dios a las profundidades de la esclavitud psíquica y el entretenimiento de los fenómenos. Liberadme, entonces, de aquellos que están más interesados en la doctrina y el dogma que en la difícil situación del alma misma.

¡Cómo amamos la llama del amor que brota de alegría en vuestro corazón y como amor por los demás! Benditos corazones de paz, abrid ahora y permitid que Dios libere a través de vosotros su amor perfecto. Entonces de verdad seréis mis discípulos.

¿Cómo podéis sembrar las semillas de mi Palabra a menos que las envolváis con la envoltura de la prenda del amor? Las semillas no pueden crecer a menos que estén envueltas con amor–envueltas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo–, selladas en la cruz cósmica del fuego blanco por los ángeles del rayo rubí, selladas en la luz de Alfa y Omega en el cuerpo y la sangre de Cristo. Sí, semillas de mi corazón y sabiduría, semillas de mi disciplina deben estar envueltas con amor cuando las pasáis a otro y las sembráis en la conciencia del alma.

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