Reparad el Puente para Poder Cruzarlo

Este es un extracto de un dictado de la Amada Madre María dado el 24 de deciembre de 1983 y publicado en las Perla de Sabiduría Vol. 27, nº 2 (8 de enero de 1984)

Reparad el puente para poder cruzarlo

El Viaje del Alma

Este es el gran misterio del viaje del alma al centro del corazón. A la larga, el alma que entra en la unión alquímica con Cristo lleva más y más de la luz del Cristo a los centros inferiores hasta que se transmuta todo el karma, se ata y se arroja al morador del umbral y se eleva el fuego sagrado de la Kundalini sin peligro, puesto que ya no contactará ese karma turbulento, ese registro y la realidad de la sustancia mal calificada que causa una química y a menudo, una reacción violenta cuando se fuerza esa Kundalini.

Con el tiempo, por tanto, veis que el alma que asciende y desciende en la escalera en forma de espiral, allí está la iluminación; y los chakras inferiores se vuelven tan claros y puros como los superiores. Y cada individuo se sitúa en su propio poderoso flujo de la figura en forma de ocho, y la luz del cuerpo causal puede descender. Puede descender porque la Presencia Yo SOY y el Ser Crístico, el Padre y el Hijo, han llegado a morar en el templo del discípulo amoroso y obediente.

Por consiguiente, día a día y a la larga, experimentáis con este incremento de fuego. Y al hacer este viaje de nuevo a través de las capas no transmutadas, guardáis la armonía, guardáis la conciencia, no permitís que se os comprometa. Ninguno de vuestros chakras, vuestros sentimientos, vuestras emociones, o pensamientos se comprometen con la irrealidad que se está consumiendo. Y por lo tanto, preciados, os convertís en el victorioso.

Una vez que vuestra propia creación humana puede ver que no hay nada que pueda hacer para provocaros, desconcertaros, comprometeros, causaros de que creáis en el engaño o la ilusión, sentiros cargados con registros de duda, entonces se da por vencida. Dejará de manifestar la cara de la bestia; pero ve que el final se acerca, pasa por las etapas de la muerte, y os mantenéis vigilantes.

La meta de vuestro caminar con Dios

Por consiguiente, por vuestro llamado, el arcángel Miguel y poderosos arcángeles atan ese morador mientras permanecéis firmes y contempláis la salvación de vuestro Dios en vuestro propio templo viviente y os convertís en un electrodo de fuego viviente en la Tierra como el Señor Dios arriba quien mora en el Sanctasanctórum, en el corazón de la Presencia YO SOY. Esta es la meta de vuestro caminar con Dios.

Que las consideraciones menores no ocurran en este sendero, esta comprensión, esta vigilia. Pues veis, tan pronto como ganéis la conciencia de la Madre, esta presencia de la Madre, os encontraréis dando de comer a las multitudes, asistiendo a millones. Porque la llama del cosmos de la Madre fluirá a través de vosotros como ríos de agua viva, muchos ganarán la misma fortaleza interior mediante vuestra presencia en la Tierra.

¡Estos días no están lejos de vosotros! No comparéis el sendero de los maestros ascendidos y de la Gran Hermandad Blanca con ningún otro sendero, del Oriente u Occidente. Que ningún hombre os quite vuestra corona en esta hora. No permitáis que ningún hombre desgarre el velo de santidad y de la unidad de vuestra vida con el Cristo viviente.

Comprended, amados corazones, que esta es una nueva dispensación de Acuario. No se requieren siglos, como en el pasado para lograr esta unión. Ni el proceso debería tomarse ligeramente. Tampoco deberíais olvidaros fácilmente de vuestras discordias, como si no fueran nada.

Reparad el Puente

La proporción y la comprensión de lo que se viola cuando perdéis vuestro control Divino y lo que perdéis, de hecho, es necesario. Por tanto, en vez de remordimiento o condenación o autocompasión, sino un esfuerzo iluminado y alerta, no por repetición, pero por una profunda entrega y el deseo de ir hacia esos sitios débiles de la conciencia como si fueseis un obrero reparando un puente que cruza el abismo en los Himalayas y vuestro maestro os ha dicho: ¡“El Buda está por venir! Él tiene que cruzar por este puente. Debéis asegurarlo para que no se caiga con su llegada. Hay lugares débiles en el puente. Debéis encontrarlos. Debéis probar el puente. Debéis enmendar cada uno de ellos para que cuando cruce el Buda, pueda disfrutar de una travesía segura”.

Por lo tanto, la responsabilidad es vuestra.

Pero el Buda es vuestra alma. Con todo vuestro ingenio, preparáis el camino para la travesía del alma y os daréis cuenta, benditos corazones, que si dejáis algún lugar débil en el puente, un eslabón débil en la cadena, cuando el alma tenga que pasar bajo las más severas pruebas, tentaciones y tribulaciones, no tendrá la fuerza suficiente para aguantar y ese sitio particular del puente se romperá y el alma caerá al abismo.

Es por eso que no se os concede más luz, logros o iniciaciones hasta que enmendéis el puente para la travesía. Pues no nos atrevemos a daros la luz que os aseguraría iniciaciones avanzadas, las cuales no podréis pasar.

Como podéis ver, el retraso viene del punto de vuestro ingenio, vuestra sabiduría y vuestro cuidado en recordar esto que os estoy enseñando. Es de suma importancia para el viaje de la vida, bien sea para el iniciado que camina como siervo ministrante, bien sea para la pareja casada, la familia o el niño. El matrimonio no tendrá éxito, la labor sagrada se abandonará, el niño no se dará cuenta de su potencial, la obra fallará si no os habéis asegurado antes de que los sitios débiles sean reforzados.

Ya conocéis las áreas en las que sois fuertes, puesto lideráis mediante vuestra mano derecha y vuestras fuerzas. Por lo tanto, examinad lo que falta y haceros fuertes esféricamente, y que vuestra fuerza se encuentre en cada signo del reloj.1

Este consejo es para la victoria de la Iglesia y la victoria de la comunidad. Ahora, cada uno de vosotros es un elemento central en el puente, una parte de la soga. ¿Vais a ser el eslabón débil por el cual la comunidad misma se romperá, o caerá, y el Buda no pasará si pisa sobre ese eslabón débil?

Por consiguiente, deciros a vosotros mismos, “Soy tan importante como cualquier otra parte del puente. Cuando el Buda venga hacia mí, ¿podré sostener la armonía y la integridad del puente o seré el eslabón débil?”


1. Véase Elizabeth Clare Prophet, “Predice tu futuro. Astrología de la Madre Divina”, Porcia Ediciones.

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